La unidad nacional no debe construirse alrededor de una persona: senador Fernando Herrera √Āvila

Senador Fernando Herrera √Āvila, Centenario de la Constituci√≥n, Sesi√≥n Solemne

‚ÄĘ La Constituci√≥n define, con toda claridad, las instituciones que tienen la responsabilidad y el mandato de defender la independencia y la soberan√≠a nacional, dijo

9 de febrero de 2017.- La unidad nacional a la que se ha convocado en la actual coyuntura nacional e internacional no debe construirse alrededor de una persona o intento de mes√≠as, manifest√≥ el coordinador de los senadores del Partido Acci√≥n Nacional (PAN), Fernando Herrera √Āvila, en la sesi√≥n solemne del Senado de la Rep√ļblica, con motivo del centenario de la Constituci√≥n.

Herrera √Āvila subray√≥ que tienen raz√≥n las voces que dicen que M√©xico no puede depender ahora de un solo hombre; que no se requiere de un ‚Äúsalvador de la patria‚ÄĚ, y que la unidad nacional no se construye alrededor de una persona o intento de mes√≠as.

‚ÄúSi la unidad nacional se da en torno a los intereses nacionales, hoy por hoy no hay mayor inter√©s nacional que hacer realidad las promesas constitucionales y para eso se requieren instituciones de alta credibilidad y gran confianza ciudadana que est√©n libres de sospecha y de se√Īalamiento‚ÄĚ, expuso en tribuna del pleno camaral.

Recordó que en muchas ocasiones, nuestro país ha tenido que enfrentar agresiones, chantajes, presiones e incluso invasiones extranjeras.

Por eso, dijo, no es casual que en nuestra Constitución se hayan definido con toda claridad las instituciones que tienen la responsabilidad y el mandato de defender la independencia y la soberanía nacional.
‚ÄúLas respuestas las encontramos en la Constituci√≥n. Por una parte, hay que consolidar y hacer m√°s fuerte nuestra independencia; es decir, evitar todo aquello que pueda comprometer o debilitar la soberan√≠a y la autodeterminaci√≥n de los mexicanos en nuestro pa√≠s‚ÄĚ, dijo.

Siguiendo el mandato constitucional, se√Īal√≥, no debe de haber duda:
‚ÄúEn el √°mbito de las relaciones internacionales, ante una relaci√≥n que ha hecho crisis por causas ajenas a la voluntad de los mexicanos, la Soberan√≠a Nacional y los intereses nacionales deben defenderse: velando por los derechos inalienables de nuestros connacionales que viven, trabajan y estudian en los Estados Unidos as√≠ como en el resto de mundo, y lograr que nuestro pa√≠s dependa menos de voluntades unilaterales‚ÄĚ.

En su intervención, el legislador panista propuso:
‚ÄúComo Senado de la Rep√ļblica, pugnar para que el pa√≠s salga fortalecido de la crisis de relaciones internacionales y comerciales; como pa√≠s, aprender la lecci√≥n, para ya no depender de voluntades ajenas, plagadas de racismo y primitivos apetitos imperiales, y como representaci√≥n nacional, pugnar para que ning√ļn muro o agresi√≥n imponga sombras en el futuro del pa√≠s‚ÄĚ.

9 de febrero de 2017
Versi√≥n del discurso pronunciado por el Coordinador de los senadores del PAN, Fernando Herrera √Āvila, en la sesi√≥n solemne del Senado de la Rep√ļblica para conmemorar el Centenario de la Promulgaci√≥n de la Constituci√≥n

Ciudadanas senadoras y ciudadanos senadores de la Rep√ļblica.

Honorable Asamblea.

Se√Īoras y se√Īores:

Hemos asistido a las conmemoraciones del Centenario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917.

Como Senadores de la Rep√ļblica tenemos el privilegio y la responsabilidad de formar parte de esta hora tan importante y compleja para la naci√≥n.

Independientemente de faros ideológicos, nuestra Constitución es una guía de lo que somos y lo que queremos ser como país. La Constitución conforma los sentimientos que como nación poseemos.

Destacamos también que tomó la forma de un pacto entre los ciudadanos para darse una nueva forma de gobierno, garante de estabilidad y democracia.

Y hemos insistido, a su vez, en que nuestra Constituci√≥n es el documento que expresa el proyecto de pa√≠s que los mexicanos deseamos, con sue√Īos y con aspiraciones.

También debemos resaltar que la Constitución ha sido el instrumento que ha guiado la ruta hacia la modernización del país en los siglos XX y XXI, y que en él se han registrado, como normas generales, los cambios que la voluntad popular ha dictado.

No es casual que la Constituci√≥n mexicana, promulgada en Quer√©taro hace 100 a√Īos, haya cumplido ese m√ļltiple papel en nuestro pa√≠s, pues la construcci√≥n de la legalidad constitucional ha sido el hilo conductor de nuestra historia.

No s√≥lo ha sido el contrato social a la manera de Rousseau, ni el pacto de reglas b√°sicas de los modelos pol√≠ticos de otros pa√≠ses. Nuestra Constituci√≥n representa s√≠ntesis hist√≥rica, pacto revolucionario, dise√Īo republicano y programa de acci√≥n del Estado mexicano.

La Carta Magna que nos dimos en 1917, se ha reconfigurado porque el país también se ha reconfigurado, y la voluntad popular ha determinado que se profundicen normas básicas, libertades, derechos e instituciones.

Por eso, fue necesario abrir paso a las grandes reformas para construir nuestra democracia electoral, también las reformas para darle claridad a la conducción de la economía y para garantizar los derechos humanos y el acceso a la justicia.

Incluso las llamadas reformas estructurales de los √ļltimos a√Īos se inscriben en ese proceso de profundizar y precisar el proyecto de pa√≠s que los mexicanos deseamos: modelo republicano, democracia pol√≠tica, libertades individuales, derechos humanos inalienables y derechos sociales irrenunciables, as√≠ como el entramado institucional de nuestro pa√≠s.

Vale la pena recordar que, en muchas ocasiones, nuestro país ha tenido que enfrentar agresiones, chantajes, presiones e incluso invasiones extranjeras.

Por eso, no es casual que en nuestra Constitución se hayan definido con toda claridad las instituciones que tienen la responsabilidad y el mandato de defender la independencia y la soberanía nacional.

Ello no es una opción, ni tampoco una decisión personal de quienes ocupan e integran los poderes de la Unión; es un mandato constitucional, un imperativo, del cual, venturosamente, nuestra historia tiene ejemplos brillantes, desde la obcecación patriota de Juárez, la brega de eternidad de Gómez Morín, hasta los pasajes de Cárdenas y López Mateos.

M√©xico hoy vive una encrucijada de su historia, tanto por las circunstancias internacionales, como por los problemas internos que obligan a que nuestro pa√≠s y todas sus instancias p√ļblicas tomen decisiones trascendentales.

Tienen mucha raz√≥n las voces que nos dicen que M√©xico no puede depender ahora de un solo hombre y que no requerimos un ‚Äúsalvador de la patria‚ÄĚ, y que la unidad nacional no se construye alrededor de una persona o un intento de mes√≠as.

La Carta Magna nos se√Īala un principio b√°sico para nuestra arquitectura pol√≠tica: ‚ÄúLa soberan√≠a nacional radica, esencial y originalmente, en el pueblo. Todo poder p√ļblico dimana del pueblo y se instituye para beneficio de √©ste‚ÄĚ.

El M√©xico del presente y del futuro depende de que los √≥rganos depositarios de la soberan√≠a popular act√ļen con responsabilidad, inteligencia y patriotismo.

En esta encrucijada de la historia, la gran interrogante es: ¬ŅDe qu√© manera, en pleno siglo XXI, ante un mundo globalizado, se sirve mejor al inter√©s nacional del pueblo de M√©xico?

Las respuestas las encontramos en la Constitución. Por una parte, hay que consolidar y hacer más fuerte nuestra independencia, es decir, evitar todo aquello que pueda comprometer o debilitar la soberanía y la autodeterminación de los mexicanos en nuestro país.

Pero ello tambi√©n implica que las instituciones pol√≠ticas y poderes p√ļblicos deben de cumplir con su obligaci√≥n de velar por el bienestar, garantizar sus derechos y trabajar por el progreso y la dignificaci√≥n constante de las condiciones de vida de todos los mexicanos.

Siguiendo el mandato constitucional, no debemos dudar: en el ámbito de las relaciones internacionales, ante una relación que ha hecho crisis por causas ajenas a la voluntad de los mexicanos, la soberanía nacional y los intereses nacionales deben defenderse: en primer lugar, velando por los derechos inalienables de nuestros connacionales que viven, trabajan y estudian en Estados Unidos, así como en el resto de mundo.

Además, debemos lograr que nuestro país dependa menos de voluntades unilaterales; hay que aprender la lección, y si hoy, por decisión de nuestro vecino y principal socio comercial, se nos orilla a replantear nuestras políticas comerciales y relaciones internacionales, hagámoslo con inteligencia, con prudencia y con audacia.

El reacomodo comercial en Am√©rica del Norte, y tal vez en el mundo, es inevitable. El Gobierno de la Rep√ļblica debe buscar que no se lastime a nuestra econom√≠a, pero de ninguna manera aceptar condiciones indignas, ofensivas o abusivas.

Estamos obligados a recordar lo ya dicho: con responsabilidad republicana, hemos construido reformas constitucionales de gran calado para modernizar la econom√≠a, la educaci√≥n, nuestra democracia, las telecomunicaciones, la impartici√≥n de justicia, las pol√≠ticas en materia de energ√≠a, las relaciones laborales y las finanzas del pa√≠s, mas ese esfuerzo de actualizaci√≥n legislativa, hay que aceptarlo, a√ļn no se ha reflejado en resultados concretos a favor de los mexicanos.

Y es que debemos de ser claros y congruentes: para hacer realidad los compromisos sociales de la Constituci√≥n y concretar los sue√Īos de tener una patria soberana, libre y feliz hace falta lograr mejores gobiernos, eficientes y responsables.

La gran reforma que hace falta a nuestra Constituci√≥n es la correspondiente a nuestro modelo pol√≠tico republicano. Y seguramente ser√° un debate p√ļblico, pol√≠tico, legislativo de los pr√≥ximos a√Īos.

La segunda vuelta electoral no tiene por qué rehuirla el Gobierno, y los que se denominan progresistas no tienen por qué temer a los gobiernos de coalición.

De lo que no hay duda es que las actuales instituciones a cargo de los poderes del Estado est√°n obligadas a garantizar que los viejos lastres de la corrupci√≥n, la impunidad y la opacidad ya sean erradicados de la vida p√ļblica.

Es impensable elegir un fiscal Anticorrupción si antes no se le dota de autonomía plena, modificando la ley y garantizándole autonomía constitucional.

No se trata de tender cortinas de humo; no se trata s√≥lo de aprobar una Ley de Seguridad Interior, si antes no se aprueba un modelo de nueva polic√≠a. Se trata, como bien se ha se√Īalado, de dar vigencia al constitucionalismo social, de que quienes menos posibilidades tienen obtengan esas oportunidades que se le han regateado. Se√Īoras y se√Īores, se trata de M√©xico.

Cada acto de corrupción de parte de alguna autoridad es un golpe a la unidad nacional. Cada golpe a la economía popular es una lesión a la legitimidad de la autoridad.

Si la unidad nacional se da en torno a los intereses nacionales, hoy por hoy no hay mayor inter√©s nacional que hacer realidad las promesas constitucionales y para eso se requieren instituciones de alta credibilidad y gran confianza ciudadana que est√©n libres de sospecha y de se√Īalamiento.

Celebramos que la soberan√≠a popular haya producido, hace 100 a√Īos, el documento b√°sico del pa√≠s, din√°mico, innovador, visionario, pero a la vez reconozcamos que el pa√≠s est√° en deuda con su pueblo y que falta mucho, mucho, para hacer realidad el bienestar prometido en nuestra Carta Magna.

Asumamos compromisos: construyamos integralmente el andamiaje para garantizar la total transparencia de las funciones de los √≥rganos de la Rep√ļblica, terminemos con la impunidad, aseguremos que no haya corrupci√≥n sin castigo. Demos al pueblo de M√©xico gobiernos y autoridades con estatura √©tica, de alta credibilidad y confianza ciudadana.

Como Senado de la Rep√ļblica, pugnemos para que nuestro pa√≠s salga fortalecido de las crisis de relaciones internacionales y comerciales.

Como país aprendamos la lección para ya no depender de voluntades ajenas, plagadas de racismo y primitivos instintos y apetitos imperiales.

Como representaci√≥n nacional, pugnemos para que ning√ļn muro o agresi√≥n imponga sombras en el futuro del pa√≠s, trabajemos para derribar tambi√©n los muros at√°vicos que dentro de nuestro pa√≠s han impedido que se hagan realidad todas las libertades y derechos que el pueblo de M√©xico se merece.

Ante quienes atentan contra la patria, México siempre estará alerta, ya que cuenta con su gente, apoyada en el imperio de la ley que representa su Constitución y con la cual las senadoras y los senadores de Acción Nacional estamos ciertos y seguros de que México va por delante.

Muchas gracias.

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