Participación de la senadora Gabriela Cuevas Barron, en la presentación de la iniciativa de emprendimiento“Hult Prize, México”

Senadora Gabriela Cuevas

20 de octubre de 2016

Muy buenas tardes.

Sean todos ustedes bienvenidos y bienvenidas a este Senado de la República.

Doctor Alejandro Hérnandez, yo sí puedo decir mi vicerector, orgullosa exalumna del ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México).

Maestro Juan Carlos Rico Campos, director de Bienestar y Estímulos a la Juventud del Injuve (Instituto de la Juventud).

Maestro César del Valle, director de Desarrollo y Crecimiento de Hult Prize Foundation.

Me da mucho gusto volvernos a encontrar.

Debo decirles que por algunas presiones estudiantiles de algunos jóvenes, que hicieron servicio social en mi oficina, que iban conociendo a otros, y bueno cadena tras cadena, acabé yendo a Nueva York precisamente a la cena donde puede ver a estas talentosísimas jóvenes, con quienes me pude tomar mi foto en el evento. Y que me dio mucho gusto ver a mexicanas justamente en un lugar compitiendo con jóvenes de otros países del mundo, de latitudes totalmente distintas.

Pero también me dio muchísimo gusto cuando escuché a César platicar, que junto con Monserrat traían esta idea de hacer una versión de Hult Prize, México. Me pareció muy emocionante porque estoy convencida que en México sino lo apostamos a la innovación difícilmente vamos a salir de los problemas en los que nos encontramos.

Sí hay muchas cosas que debemos cambiar, sin duda, nos falta el Estado de derecho, hablamos de reformas y aveces no suceden, nada que no conozcan.

Pero si realmente queremos darle la vuelta a los problemas, me parece que la innovación, la tecnología tienen mucho que decir. Si revisamos la experiencia de algunos otros países a mí no deja de sorprenderme casos, por ejemplo, en Georgia, como se combatió en uno de los países, donde la mafia georgiana era famosísima, se comabtió no sólo la mafia sino la corrupción, se crearon instalaciones y sistemas de transparencia con innovación, con un correcto uso de la tecnología, con espacios mucho más adecuados para el ciudadano.

O como vemos también que países, como Finlandia, Polonia, algunos países asiáticos, han transformado todo su modelo educativo, para estar mucho más cerca de cómo resolver problemas. O incluso hace algunos años tuve la oportunidad de visitar la Agencia de Innovación de Singapur y dejénme decirles que yo no entendía qué estaba pasando, es como si me hubieran mudado al futuro, y un futuro que todavía aquí no nos llega.

Cuando vemos lo que está sucediendo en otras latitudes entendemos que es lo que tiene que suceder en México. Y lo que tiene que suceder en nuestro país es que apostemos por la innovación.

Y si bien sería encantador contar con una institución en México dedicada a la innovación, seamos realistas, hoy el presupuesto y las finanzas públicas no nos dan más que para recortar burocracia, no nos dan para crear absolutamente nada por más que lo necesitemos.

Pero me parece que México tiene su talento más importante, en nuestras jóvenes y nuestros jóvenes; estoy convencida de que sino entendemos que ahí no solamente en términos digamos como los números que a veces presumimos en los discursos de política exterior, no solamente hay más de 100 mil ingenieros que se graduan cada año; ahí hay un talento que hoy se va a enfrentar a los problemas a los que mi generación todavía no se enfrentó.

Es una generación que se va a enfrentar a un mundo mucho más tecnologizado, donde realmente el empleo cada vez parece más escaso, donde hay también modelos de trabajo donde los jóvenes ya no quieren estar, eso de ponte un traje, ve a la oficina y tienes que cumplir un horario –se los digo con toda sinceridad- cada vez es más difícil reclutar jóvenes, yo valoro con todo el corazón a mis millenials, porque son un recursos escasísimo.

El mundo está cambiando y si no cambiamos nosotros difícilmente vamos a ser el país que merecieramos ser.

Cómo todo esto creo que entra Hult Prize, México, si bien ya César ha hecho una muy buena descripción de toda esta parte conceptual y de como organizarlo, me parece una iniciativa increíble; creo que lo que puede lograr de fondo y con el paso del tiempo también será cambiar la mentalidad que tenemos en México.

Un poco lo decía Alejandro Hernández, en cómo vamos a lograr a que por fin nos atrevamos, que no nos dé miedo competir, que no nos dé miedo ser, a veces, de los que ganan, pareciera que hay a veces mexicanos muy exitosos que les da miedo encontrarse con el éxito, o también el miedo a perder. Y lo más importante me parece es que nos atrevamos a soñar.

Todas estas ideas, toda innovación parte de una idea, parte de cómo solucionar un problema y atreverse a hacerlo; y creo que eso es lo que va a definir a estas nuevas generaciones y que precisamente empata muy bien con la agenda del premio Hult.

Cuando vi toda esta iniciativa en Nueva York, apadrinada por el presidente Bill Clinton, y vi cómo realmente había un compromiso desde los espacios más importantes, eso también debe llevarnos a comprometernos aquí en México, a que no sólo estemos por parte del Ejecutivo, del Legislativo, de las universidades, sino que también cada uno seamos capaces de abonar más y más y generando una convocatoria más amplia.

En la medida en que este tipo de proyectos logren socializarse llegarán no sólo a aquellos jóvenes que tienen el privilegio de ir a la universidad, sino también a todos aquellos que solucionan problemas todos los días y que ni cuenta se dan del valiosísimo talento que están teniendo.

Me parece también, y quisiera destacar el reto de este año, y es un reto que a mí personalmente me emociona muchísimo porque es, ahí si es plena coincidencia, que es el tema que he estado trabajando los cuatro años en el Senado, y que es precisamente el de las personas que se encuentran en movimiento, ya sea migración, en desplazamiento o en refugio.

Y eso es complicado porque –y lo subrayó para México- porque a veces pensamos que las tragedias humanitarias están en otros continentes, a veces pensamos que las grandes migraciones se están dando en Siria, en Afganistán, en países de África. Y déjenme decirles que si hoy analizamos los indicadores de homicidios en Guatelama, Honduras y El Salvador, solamente son superados en el mundo por Afganistán, Siria e Irak, pero están por arriba de los de Yemen o de los de Sudán del Sur, que se encuentran en conflicto armado.

Y si a ello le sumamos, además lo temas por ejemplo relacionados con el cambio climático, vemos que hay más de 300 mil personas desplazadas por la sequía en Guatemala, ya no contando a El Salvador, Honduras y el resto de Centroamérica, si a todos estos factores le sumamos la pobreza creciente en Centroamérica e incluso en el sur de México, no estamos muy lejos de lo que está sucediendo entre Siria, Irak y Afganistán con Europa.

Aquí pues quiero ponerles un ejemplo que también patentado en el ITAM, que decía el doctor Rafael Fernández de Castro, y es que decía Rafael que la tragedia humanitaria en el Mediterráneo se parece a la tragedia humanitaria en México.

Y que México puede ser al igual que es el mar Mediterráneo, un gran cementerio sin cruces. Primero por el tamaño de los flujos que están atravesando el Mediterráneo y que están atravesando México. Si bien hoy es difícil cuantificar a las personas que están atravesando el mar Mediterráneo, por México según las cifras que reconoce el gobierno, son alrededor de 400 mil personas que cruzan todos los días. Honestamente yo creo que es mucho más.

Si revisamos lo que está sucediendo con haitianos y con africanos hoy en Tijuana. Si revisamos la capacidad en la que se encuentran las estaciones migratorias, yo creo que son mucho más de 400 mil personas las que están cruzando por nuestro país.

También se parecen en las causas que originan estos desplazamientos. Y ahí se encuentran Siria, Afganistán e Irak principalmente motivados por la violencia, y como les comentaba el caso del llamado “triángulo norte de Centroamérica”, que los indicadores de homicidios no tienen mucho que envidiarle a Medio Oriente.

Y por último, la tercera similitud es la respuesta que tienen las potencias, los lugares de destino para estas personas. Y vemos por un lado la cerrazón, incluso en algunos casos radicalización de algunos países en la Unión Europea, y bueno la respuesta estadounidense como mexicanos la conocemos bastante bien.

No es fácil el tema de la migración, mucho menos lo que viven los refugiados, los desplazados. Cuando se oyen testimonios de estas familias; en el caso de desplazados, lo veía en un reporte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, decían: “nos vinieron a amenazar; vino el crimen organizado a amenazarnos, tuvimos que salir corriendo y tuvimos que dejar hasta al abuelo ahí”.

O cuando vemos los testimonios de los refugiados que llegan a nuestro país huyendo de Centroamérica, principalmente muchos de El Salvador, de las amenazas de “Las Maras”; ellos dicen que hubo un testimonio muy peculiar que dice: “bueno es que mi marido fue testigo de un homicidio, esa misma noche llegaron ‘Las Maras´ y nos dieron tres días para huir de El Salvador o nos iban a matar, y mire senadora, “Las Maras”, ellos sí la cumplen; esa misma noche huimos y aquí estamos en México.

Todas estas historias provienen de una tragedia, nadie es refugiado o es desplazado por gusto, me atrevería a decir que tampoco nadie es migrante por gusto, pero eso digamos que los europeos lo cuestionarían todavía más. Sin embargo, las cifras nos dicen que una de cada 117 personas en el mundo se ha visto obligada a salir de su comunidad de origen; estas cifras me dan mucho gusto que podamos cada vez conocerlas más, pero todavía me da más gusto que pueda haber una iniciativa que se preocupa por esta población y que busca encontrar soluciones de fondo.

Hasta hoy las soluciones en la mayor parte de los casos tienen que ver con las políticas para generar un tránsito seguro, pero también para generar políticas de acogida que sean más humanitarias.

Si revisan en internet cómo son los campamentos de refugiados en Jordania, en Turquía, incluso en países de la Unión Europea o cómo viven los refugiados aquí en nuestro país, nos daremos cuenta que no es lo único que falta, no sólo es necesario ver que su tránsito sea seguro y que no las estén violando en el camino; no sólo es necesario ver que puedan llegar a una tienda de campaña proporcionada por ACNUR (Alta Comisaría de Naciones Unidas para los Refugiados), es necesario encontrar soluciones de fondo que le permitan a estas personas realmente ser parte de la comunidad a la que llegan, aprendiendo en algunos casos el idioma, en dónde van a trabajar, cómo podrán tener acceso sus hijos a educación, a salud, y más en el caso de México, en un país que de por sí ya tiene profundas desigualdades y donde gran parte de la población ni siquiera tiene sus tres comidas aseguradas al día.

Me parece que el reto que plantea el premio Hult este año no es menor, pero me dará muchísimo gusto escuchar y poder atestiguar las propuestas como pude ir a ver a estas talentosas chicas a Nueva York y saber que sí se pueden encontrar soluciones innovadoras y soluciones sobre todo que además tengan un proceso de rentabilidad que les asegure perdurar muchos años y sacar a muchas familias de esa condición de pobreza.

Por parte del Senado de la República tengo nada más una mala noticia y es que nuestra facultad exclusiva, de acuerdo a la Constitución, está en el análisis de la política exterior, el presupuesto se lo quedaron los diputados. Entonces, no podemos apoyar con la parte presupuestal que requiere el proyecto como quisiéramos, pero en todo lo demás cuenten con nosotros, cuenten con un Senado de la República donde queremos ayudar a las soluciones de fondo en nuestro país, donde sabemos que la influencia en el mundo tiene que ser mucho más grande, que si bien somos las décimo quinta economía del mundo, ese valor se tiene que dar a conocer y tiene que ser una influencia y una marca México en el mundo y por eso, insisto, nada mejor que las y los mexicanos para hablar de su país.

Muchas felicidades y que todo arranque muy bien para este premio Hult en México.

ooOoo

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